"EL PROFESOR DE MORONDANGA, LA BOTELLA- MICRÓFONO Y LA INESPERADA ENTREVISTA A DIOS"
(Escritos. Waldemar Palavecino) Había Nacido en el Barrio Morondanga, un pedazo de tierra dura, en el Sur del Bonaerense, donde el asfalto ausente, le hace el juego al Reino del Barro. Ése, que cuando llueve, hace casi imposible el ingreso al Reino. Y "el Negro estudioso", como lo apodaban sus cómplices de locuras esquineras, era el nativo del Barrio, que había descubierto la clave para llegar al Reino, cuando la lluvía arreciaba y las aguas servidas, junto con la materia fecal diseminada por las calles, ante la carencia de cloacas, se licuaban junto al barro profundo, creando el cócktel de aire nauseabundo, que los nativos, aprendieron a naturalizar desde el olfato. El negro, quería ser profesor. Estudió tanto, en medio de malísimas condiciones de habitat, y una vida surcada por la desgracias constantes, que el día en que se recibió, la curandera del barrio, Doña María Laquesana, mientras saboreaba un Tereré de Toronjil acedronado, exclamó con aire de profecía barrial: ...